tristeza



SALVADORAS                          
          para Nicolás María López.

Cuando lloraba yo tanto,
cuando yo tanto sufría,
mis penas, solo mis penas
fueron constantes amigas...;
me quedé sin ilusiones,
me quedé sin alegrías,
volaron mis esperanzas...,
y en el mar de mi desdicha,
pobre y solitario náufrago
sin auxilio me perdía...;
llegó un momento supremo      
en que aborrecí la vida...
Entonces brilló a lo lejos
una playa bendecida,
la playa del sufrimiento,
de las tristes nostalgías...;
pensé un instante en la lucha
¡Sol que alumbró muerto día!
y me abracé a mis dolores
y salvé mi inútil vida...
¡Penas mías, yo os bendigo!
¡yo os bendigo, penas mías!
¡negras tablas salvadoras,
salvadoras de mi vida!
mi alma es vuestra, vuestra sólo;
yo no codicio alegrías,
yo gozo cuando estoy triste,
es mi llanto blanca dicha
que me embriaga de dulzuras,
de gratas melancolías...;
¡nunca, nunca me olvidéis
en el mar de mi desdicha!
¡entristeced a mi alma!
¡entristeced a mi vida!
¡que yo gozo con las penas
más que con las alegrías!
¡que jamás puedo olvidarme
de vuestra fiel compañía,
cuando solo, solo, solo,
sin auxilio me perdía;
cuando llegó aquel momento
en que aborrecí la vida;
cuando lloraba yo tanto,
cuando yo tanto sufría...!

(Citado por la edición de la Antología poética de Juan Ramón Jiménez, de Javier Blasco).

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