viernes, 16 de septiembre de 2016

relato autobiográfico. Si te dicen que caí, de Juan Marsé.

     Aquella tarde el cielo se presentaba extraño. No es que al joven le resultara desconocido, pues en su tierra, allá en el sur, también se había encontrado con cielos así, pero no muy a menudo y, además, casi nunca en agosto. Su intención era ir a uno de los pocos sitios que aún no había visitado: el cementerio de aquella ciudad costera a la que le estaba pillando el gusto. Desde hacía tres años casi, tiempo en el que había tenido contacto con ella de un modo indirecto, siempre en la distancia, consideró que esta ciudad era fea, de edificios grises,  tristes, que ensuciaban por contraste al mar que los rodeaba. Ya no, la cidade vella y montealto le habían conquistado con sus callejas, con sus cuestas empedradas y sus edificios antiguos. Le recordaba, en cierta manera, a su ciudad natal.
     Era aquel viaje especial, pues no era la ciudad en sí lo que le había incitado a viajar, sino una de sus habitantes. Y de ese modo, reclamado por la sirena, si no varada, al menos tranquila, se dispuso a realizar un viaje de bolsillos vacíos y ojos abiertos. Era la tarde de aquel día una de aquellas en las que le tocó el paseo solitario, y una vez visto gran parte de la ciudad, era el cementerio lo que le apetecía ver. Un paseo entre muertos, junto al mar. Nada más evocador.
     De camino al cementerio se encontró con un par de librerías en las que entró. La primera, a pesar de ser curiosa por dentro, cierto desorden en las materias y el precio de los libros le impidieron tomar partido por ninguno de ellos. Sin embargo, aún recuerda ciertos títulos, como "El libro inclinado" o aquel que servía para entender la arquitectura. Tras no encontrar una sección de poesía y tras comprobar algunos precios, salió y continuó el camino por San Andrés. Llegando al cementerio, encontró otra librería, pero esta vez la puerta grande, quizás de cocherón, abierta del todo, y la visión de pasadizo secreto, lleno de trampas, de camino tortuoso entre torres frágiles, de cristal, llenas de sabiduría, sirvió de imán para el joven que entró con chiribitas luminosas en la vista y un olor pesado en su nariz. Estos templos tienen el aspecto del desorden, por lo que no importaba por dónde empezar a mirar. Sólo se trataba de mirar.
que van a dar a la mar
     Apareció el pastor de libros y tras los saludos pertinentes y los comentarios justificativos de la visita, si no fue por uno, fue por el otro, se llegó a un libro que decidió quedarse con el comprador. Luego con otro. Y luego con otro. El vendedor, cumpliendo con su misión en esta vida, quiso vender algunos sueños de su rebaño más, pero no lo consiguió. Y tras algunas conversaciones librescas y las despedidas pertinentes, el joven siguió su marcha hacia el cementerio. Al llegar... HORARIO DE VISITAS DE 11 DE LA MAÑANA A 6 DE LA TARDE. Maldición, las 6 y diez. Pero sin que el desánimo desanimara, el joven se sentó en el banco de la puerta y se dispuso a leer las sinopsis de los libros, a olerlos y a ojearlos, mientras, entre página y página, pensaba qué hacer, por dónde ir. Y un plano que le estaba sirviendo de brújula desde el día 16 le indicó un recorrido amable. Así fue.
     Al día siguiente, por la mañana, decidió volver al cementerio, y así encontró, esta vez sí, la senda de los muertos abierta, con el final de esta etapa muy cerca, para todos. Tras la larga visita y algunas fotos a las moradas más llamativas (una selección de ellas), decidió volverse y tomarse un refresco de cebada mientras empezaba a leer uno de aquellos libros adquiridos la tarde anterior. Y así fue, eligió la tasca con peor pinta de la arbolada plaza de España y con dos cervezas empezó a pasar páginas, atentamente, en busca de una historia que le hiciera olvidar su propia historia.
     Tras un mes casi de aquel día, el final de está historia terminó. Quizás también de la otra. Una historia cuya sombra más tenue aparece en los apuntes de las oposiciones. Obra y autor que aún no has leído o estudiado, pero de los que debes aparentar "experturía" en el examen de tu vida. Esta deuda ya está pagada.

     Del libro no se puede decir nada que no esté ya escrito por otra persona. Es una obra compleja en lo narrativo. Aparentemente simple en la historia, pero apariencia que va modificándose hacia el final, cuando empiezas a ver que los personajes de las distintas historias se relacionan entre sí. Es recomendable tener un papel y un lápiz siempre junto al libro para ir apuntando los personajes porque, al comienzo, puede ser lioso recordar quién es quién, aunque con la lectura continuada te acabas acostumbrando (algo). Una obra escrita para que el lector vaya completando la información por él mismo. Una obra que no te la resuelve, sino que apela a la inteligencia del lector, a su experiencia lectora y a sus conocimientos literarios. Una obra-élite, cuyos saltos temporales y de narrador han intentado ser imitados por autores unos años después, pero con diferentes resultados.
     Hay que leerla.

PS. Os dejo un artículo bueno que trata del libro: http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/marzo_08/17032008_01.asp