viernes, 23 de septiembre de 2016

otro argumento en contra del "alumnos y alumnas"

     Más o menos funciona así.
     Dos elementos de un sistema lingüístico comparten una base de comparación, por ejemplo, /p/ y /b/ son bilabiales (¿oclusivas?) y eso las relaciona en un haz de correlación. La diferencia sería que una es sorda y la otra sonora (¿+tensa/+laxa, +tensa/-tensa?). Esa diferencia es lo que permite que dentro de un haz haya dos fonemas distintos. De este modo, hay contextos fónicos en los que no es pertinente la tensión u sonoridad, y se puede pronunciar de un modo o del otro sin que el término cambie de significado. En ese momento aparece el archifonema. Sin embargo, por el contexto, en una pronunciación "normal", suele salir uno de los dos, el -tenso.
     Pues bien, del mismo modo, el masculino y el femenino comparten una base de comparación que sería +humano, y cada uno de ellos tendría una característica propia: +varón/+mujer. Pero hay contextos en que se pueden neutralizar ambos términos y no ser pertinente la diferenciación entre ambos lexemas, ya que sólo importa la base de comparación +humano. Así, si no es pertinente diferenciar entre alumnos y alumnas, valdría con usar el término que resulta de la neutralización, en español el masculino. Por tanto, decir "todos mis alumnos" significa: "todos los humanos que tengo como estudiantes, independientemente del sexo".
     ¿Por qué es el masculino el término de la comparación que resulta de la neutralización de las diferencias? Eso lo expliqué en otro lugar, y aquí os dejo el enlace: http://alargamientocompensatorio.blogspot.com.es/2013/08/machismo-en-la-lengua.html
     Si, por otro lado, queremos mencionar por separado a los miembros masculinos y a los femeninos, no está mal, pero sí estamos significando otra cosa, como que tenemos dos grupos diferenciados y ambos grupos diferenciados comparten la información que estoy transmitiendo: "todos mis alumnos y alumnas son muy buenos" y buenas, es como decir, "tanto los alumnos como las alumnas son muy buenos y buenas", lo cual IMPLICA que podría haber alguna razón por la que uno de los grupos podría no serlo. Y esto, permitídmelo, sí es discriminar en el sentido negativo de la palabra, porque estamos haciendo una diferenciación según sexo y estamos implicando diferencias emocionales, psicológicas o de cualquier tipo según lo que hay entre las piernas del alumno y que puede tener razón o no, pero no es pertinente realizar esas diferencias al hacer referencia a un grupo en el que todos son iguales, pues los considero alumnos, no personas sexuadas. Que lo son, pero no hablamos de ellos en ese nivel, sino como estudiantes (y esto es muy importante y por eso lo repito tanto. Hay que comprender que cuando hablamos de las cosas y de las personas hablamos de ellos en tanto que... no en su totalidad como entes de la creación).
     Por hacer una comparación tonta, diré que si diferenciamos en: "los profesores y los alumnos de mi instituto se llevan bien", es porque sí hablamos de dos grupos diferenciados, con papeles distintos dentro de la comunidad educativa. Pero el sexo no genera diferencias como para hacer referencias a ellas cuando hablo del grupo de estudiantes a mi cargo como tal, como grupo. Lo cual no quita otros casos en los que sí sea pertinente, por ejemplo, que haya una estadística comparativa sobre aprobados según sexo. En ese caso, sin duda habrá que diferenciar: "los alumnos y las alumnas en nuestro instituto mantienen un nivel de aprobado muy similar". Obvio que aquí sí es pertinente la discriminación según sexo.
     Cuando tenga alumnos, tendré alumnos, y todos serán a ojos míos personas que estudian y tienen que superar unas pruebas, independientemente del sexo que sean. Es decir, yo tendré mujeres y hombres como alumnos, pero serán tales en cuanto biología y genética, en cuanto personas con las que me relaciono socialmente, pero en cuanto a estudiantes, son mis alumnos, todos.