domingo, 16 de septiembre de 2012

Una odisea espacial 2001 (II)

Siguiendo el ritmo del post anterior, continuamos yendo un paso más allá en la reflexión sobre esta novela.

La cuarta parte de la novela es compleja aunque sigue una línea clara. Al igual que el monolito empujó a los homínidos a tener conciencia propia, el hombre empuja a la tecnología a tener conciencia propia o, al meno, a un simulacro de conciencia. El funcionamiento del ordenador de la nave es muy similar a la mente humana: a partir de módulos (Reforzamiento del ego, auto-intelección, realimentación cognoscitiva...) y redundancias el sistema era capaz de dudar, de preguntar, etc. Y en esto es fundamental los silencios, que se remarcan en la narración para que seamos conscientes de ello, puesto que una orden la respondía al instante (como cualquier ordenador), pero ante otro tipo de preguntas podía llegar a estar 5 segundos "pensando". ¿Sería del entorno intelectual de Chomsky el autor de la novela?

Por tanto, esta cuarta parte parece que busca un paralelismo con la primera. No olvidemos que son seis en total, por tanto parece ser la primera de un grupo de tres, como la primera del libro con respecto a las dos siguientes. Sería la propia evolución humana, considerada desde ese primer contacto con el monolito y la tecnología, la que nos llevaría a actuar con la propia tecnología igual que el monolito con el Hombre. Con la diferencia de que HAL (el ordenador) es un ente totalmente diferente a nosotros, siendo nosotros un organismo vivo y HAL no; quizás sea aquí donde fracasa el experimento humano. Quizás en que los monolitos no nos tienen como sus criaturas, mientras que HAL sí es criatura nuestra, y la queremos tratar como un ser vivo. El monolito nos trató como un ser ajeno con vida propia. De nuevo, nuestra soberbia, pero esta vez nos lleva al fracaso total.
HAL teme. Activa un sistema de defensa que le lleva a acciones viles y llega a pensar en acabar él sólo la misión. Teme al hombre. El narrador, omnisciente, nos aclara el origen del temor: el choque de "sentimientos" en HAL, puesto que él y los durmientes saben la verdadera misión que les lleva a Saturno, pero los dos conscientes no, y además no puede contarlo, pues está así programado. Este conflicto interno de no sentirse perfecto al ocultar información le lleva a crear un conflicto externo. Y Bowman le amenaza, lo que le lleva a HAL a actuar.

Estamos, por tanto, antes un ser inteligente, pero sin vida. Y el Hombre, como Bowman, pierde la conciencia de esto. Toma a HAL como un ser vivo. ¿Qué hay detrás de esto? Pérdida de valores. Cuando se pierde la perspectiva de qué es el Ser Humano se puede llegar a estos extremos de considerarnos en un lugar que no nos corresponde, ya sea rebajándonos en dignidad o ya sea elevándonos. Ya sea elevando a otros entes en dignidad (o dándole la que no tiene, como en este caso) o ya sea rebajándolos. Una lectura aplicable, sin duda, al mundo actual.

Como dato curioso, Floyd aparece, y considera la posibilidad de que el monolito (sus creadores) hubieran estado en la Tierra, pero no parece que para él eso implique nada con respecto al Hombre.
La quinta parte se reduce a la soledad. Por supuesto cuenta más, sigue con los avatares del viaje, el narrador nos cuenta el movimiento científico en torno al posible contacto con extraterrestres, tanto en lo cultural, como en lo biológico y científico. Pero el protagonista está solo. Su inteligencia, su autosuficiencia le lleva a poder sobrevivir en soledad (casi absoluta, pues el contacto con la tierra persiste). La soledad le lleva a asirse a lo único que tiene a mano, la misión. Sólo le queda llegar hasta el final de la misión asumiendo las consecuencias  más dolorosas. Ha asumido el sino de la humanidad: la soledad te lleva a la locura si no tienes en qué ocupar tu mente. El protagonista lo encuentra y eso le lleva a otro abismo. El primer abismo fue saltar a Saturno, el segundo, saltar al otro lado.

Un hecho que nos llama la atención son las reflexiones científicas; por lo general en la Tierra no son capaces de concebir la existencia fuera de unos parámetros por los mismos humanos establecidos. Lo más lejano que el hombre puede imaginar no es más que una copia a imagen y semejanza de nosotros. Otros científicos sí piensan en algo más allá, son los que nosotros llamaríamos "espiritualistas", pues consideran una existencia a parte la del espíritu con respecto a la materia (incluyendo cerebro). Pero incluso en este aspecto, los parámetros son humano, ¿o no es tan humano el espíritu como la materia?

La propia subsistencia era lo único que preocupaba al protagonista. Como el mismo libro dice, había superado la esperanza y la desesperación ¿qué sentido tendrían? El automatismo era lo que le hacía parecer vivo...y el pensar en la meta de la misión. Esta línea tan fina era lo que le separaba de la locura...o no. Quizás ya estaba loco. El proceso que le lleva a sólo aguantar un tipo de música, una conducta determinada, etc. está muy cerca de la "manía", en toda la amplitud de su significado.
¿Por qué le da igual morir al protagonista? ¿Por qué no teme a la muerte? Se consuela con lo que ha visto y nadie de la Tierra jamás. Sabe que va a morir, y eso basta. Tampoco pretende entender nada de lo que ve. Lo acepta. Es el final asumido. Es la sexta parte de la novela.

Pero no muere, sino que aquí es el lugar en el que Clarke introduce elementos totalmente imaginativos, puesto que si hasta ahora, de un modo futurista se había planteado la novela al estilo verosímil, ahora se pierde esa verosimilitud. La soledad sigue, pero cambia el decorado.
Por último hay,  siguiendo el camino que llevamos en estas publicaciones, una idea de fracaso. El humano fracasa con HAL, es decir, fracasa nuestra soberbia en última instancia. Sin embargo, triunfa el monolito. Él acierta. Él no sólo nos da evolución, sino que (re)crea.

En definitiva, vemos la novela como una metáfora del triunfo, de origen extrínseco. de la Humanidad, y el fracaso intrínseco de esta. Dos pasos en la evolución (ambos contactos con el monolito), que llevan a un estadio de conciencia extraordinario, pero sin ser capaces por nuestra parte de crear.

Son muchas las dudas que quedan acerca del origen del monolito y sus creadores, de su poder sobre el humano. Acerca de física y otras curiosidades. Quede esta reflexión como un acercamiento al transfondo moral de la novela.