sábado, 9 de julio de 2016

Libro de Buen Amor, de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita

     A pesar de tantos años desde que comencé en esto de leer, a pesar de haber cursado Filología Hispánica cuando esta era una carrera medio digna, a pesar de que la literatura medieval me atrae y me gusta, aún no lo había leído. Hacer un comentario del libro es absurdo, tenéis decenas de güebs donde podéis ver de qué va (si es que no lo sabéis) y en cualquier edición buena, como la mía, tenéis gran cantidad de bibliografía para los detalles textuales, literarios, contextuales, etc. Me propuse que en mi blog no se repetiría lo que hay en otros lados, cuando trate de libros, sino que intentaré decir algo nuevo o simplemente, comentar lo que me parezca, desde mi subjetividad.
     En esta ocasión, desde cierto momento, me fue llamando la atención algunos términos y expresiones y las fue marcando. Es eso lo que quería exponer aquí: el elemento que me llamó la atención y por qué. A veces se repite la palabra o expresión más veces, aunque lo normal es que yo sólo ponga una estrofa de ejemplo, normalmente la primera en la que aparece. De este modo se puede enriquecer en algo la lectura, más allá de lo que los manuales pongan. Si alguien lee esta entrada y quiere aportar algo, en los comentarios puede. Le invito a hacerlo.
La edición utilizada es la que me compré posiblemente en 2006, de Alberto Blecua, publicada en Cátedra.
este mismo

    MERCHANDÍA.  Aparece en las estrofas 615 y 1040. Lo que me llama la atención es la cuestión lingüística. Hoy en día se usaría, de la misma raíz, "mercaduría". En el DLE (lo que siempre se conoció como DRAE), aparece que "mercancía", que es la misma palabra que aquí nos referimos, pero con cambio de significado, viene del italiano mercanzía. Sin embargo, merchandía, puede tener esa "ch" como cultismo y pronunciarse: mercandía, cuyo grupo -nd- pasaría a ser el fonema dental que daría posteriormente la actual "z". ¿Se pronunciaría ya algo asibilado esa -d- de "merchandía"?
    La estrofa 653 dice:
¡Ay, Dios, e quán fermosa viene Doña Endrina por la plaça!
¡Qué talle, qué donaire, qué alto cuello de garça!
¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, qué buenandança!
Con saetas de amor fiere quando los sus ojos alça.

Me parece unas expresiones muy actuales. Casi podría encontrarse en un poema de la segunda mitad del siglo XIX. Las exclamaciones introducen un naturalismo expresivo muy propio del extasiado, y como digo, de un toque muy natural, aunque detrás esconde una idea de belleza que se desarrolla en otras partes del poema. Sin embargo, el primer verso podría ser dicho por cualquiera de nosotros. "¡Ay, Dios!"   es el colmo de la expresividad exacerbada. El último verso introduce un tópico, proveniente de ciertas creencias amatorias, según las cuales el amor era como un fluido que pasaba de los ojos del amante al de la amada o amado, de modo que así se enamoraba esta. Además de la idea de las flechas de amor/Cupido, que todos conocemos.
    PELMAZO. Aparece en la estrofa 744. Cuando alguien concibe un término marcado socialmente, como perteneciente a un sociolecto o incluso idiolecto concreto, más bien coloquial, automáticamente considera que es un neologísmo, en ningún caso piensa que es un término que podía escribirse en 1330 en un poema (aunque tenga rasgos coloquiales, lo cual no es importante, pues actualmente desconozco si "pelmazo" era coloquial o no en dicho año). En fin, es una curiosidad más, que me ha hecho disfrutar del libro.
     ZATICO. En estrofa 869. Unos cien años antes, Gonzalo de Berceo usaba esta palabra. Es una palabra de origen vasco, y el de Berceo, al escribir en la Rioja, se considera conocedor de dicha lengua o al menos, de usar los vasquismos que serían múltiples en su zona, como parece demostrar sus composiciones, en donde aparecen más. Cien años después, en un lugar sin influencia del vasco, Juan Ruiz escribe "zatico". ¿Se había extendido dicha palabra?, ¿venía usándose en toda la zona castellanoparlante desde sus orígenes, debido a que dicha lengua nació en contacto con el vasco y dicha palabra estaría dentro desde el principio? Quizás ya esté resuelto el misterio de "zatico".
     Detrás de cada obra, hay una filosofía, incluso una ausencia deliberada de ella. Hay estrofas, como la 887, que sirve de ventana a la que el Arcipreste quiere transmitir, en este caso en forma de consejo (y no es la única de la obra, sino que la obra es un compendio de "filosofías" y "morales"). Dice así:

El cuerdo gravemente non se deve quexar,
quando el quexamiento non le puede pro tornar:
lo que nunca se puede reparar nin emendar,
dévelo cuerdamente sofrir y endurar.

Filosofía de la resignación, sin duda. De tradición estoica y católica.
     Me llamó la atención la estrofa 1079, donde se producen las rimas:
conbid
id
dezit
lid
No comprendo el cambio de "dezit", que no es "te dice", sino el imperativo. Puede ser una deturpación por parte del copista. O puede venir desde el origen, mostrando, en todo caso, una neutralización de dentales, que por la apócope extrema se daría. Actualmente sería considerada ahí una distribución defectiva, pues la -t- no aparece a final de palabra en español actual (excepciones son extranjerismos muy poco usados, como Tiamat).

    DE LOS OJOS LLORANDO. La estrofa 1139 dice:

en sus pechos feriendo, a Dios manos alçando, 
sospiros dolorosos muy triste sospirando,
signos de penitençia de los ojos llorando,
do más fazer non pueda, la cabeça enclinando.

Hubo un debate sobre qué significando en el Cantar de Mío Çid  de la expresión, "de los sos ojos tan fuerte mientre lorando", y fue un estudioso el que comprendió que esa expresión hacía referencia a que Ruy Díaz no lloraba a voces, sino en silencio. Esta expresión, bastantes decenios después, lo seguía usando el Arcipreste en su obra, con el mismo sentido. Si aquel estudioso del Çid comprendió aquello usando otros textos lo desconozco, pero sin duda, acertó.
     FRANÇISCO. En la estrofa 1230. Muchos hemos aprendido, junto con la vida de San Francisco de Asís, que dicho nombre es un mote que recibió el santo y que significa "el francesito", puesto que lo recibió a su vuelta de Francia. Era un acto de fe creernos dicha historia. Esta estrofa me devolvió la fe en las historias, pues aquí se refiere a algo llamado "galipe" y que Alberto Blecua no está seguro de qué sea, si un instrumento o un baile "francisco", es decir, francés.
     ERÏALES. Estrofa 1234. Dice Bécquer: 

Mi vida es un erïal
flor que toco se deshoja
que en mi camino fatal
alguien va sembrando el mal
para que yo lo recoja.

Cuando vi por primera vez este poema, pensé que el hiato era puramente métrico. Al ver la palabra con hiato en la obra de Juan Ruiz, me replantee dicha idea. El DLE dice que la palabra viene de "ería", con hiato. Ahora pienso que quizás para Bécquer era llana, con acento en -i-. 
     Algo que me llama la atención, me "hace gracia", es decir, me cae simpático, es ver que introduce segmentos en latín en estrofas, con partes de oraciones o de textos eclesiásticos, haciéndolo encajar métricamente, a veces modificando el texto latino para ello. 
     TOMAR. En la estrofa 1253, dicen los escuderos de los caballeros: "al tomar vienen prestos, a la lid tardineros". En las notas no se aclara qué significa ese "tomar". Yo creo en dos posibilidades, así de pronto. Por un lado, al estar hablando los escuderos de la afición a los juegos de los caballeros, puede ser que ese "tomar" haga referencia a dicha afición, por ejemplo, a 'ponerse a jugar', o algo así, pero lo primero que piensé fue en 'beber alcohol'. Es decir, los caballeros van pronto y rápido a la taberna a beber (donde también juegan a los dados), pero al combate les cuesta más. 
     CRAS. Hay un juego de palabras, que creo que comienza en la estrofa 1256. Siempre, en un contexto relacionado con el "cuervo" aparece esta palabra con el doble significado: 'cuervo-mañana'. No olvidemos que "cras" es 'mañana' en latín, y a la vez, es la onomatopeya usada para referirse al graznido del cuervo. Esto me hizo recordar a Tolkien y cómo puso nombres onomatopéyicos a algunas aves, como cuervos, por ejemplo: Roäc es el nombre del " señor de los grandes cuervos de Erebor". No creo que Tolkien leyera al Arcipreste, pero sin duda, estas coincidencias lógicas, es indicio de que todos tenemos un cerebro muy parecido, que trabaja en base a analogías fantásticas.
     PRIETA. En estrofa 1281. En el texto significa 'negro', que es el significado que mantiene en portugués por ejemplo. Me llama la atención sólo porque ya no se usa y me gustaría. Y porque conozco una palabra "cachiprieto" que es una finca, en Jaén, que creo contiene ese significado. Un ejemplo más lo encontraríamos en la estrofa 1485: "cabelprieto", es decir, de pelo negro.
     ANDALUZÍA. Aparece en la estrofa 1304, y se opone a Granada. Es decir, de lo que hoy en día llamamos Andalucía, hubo un tiempo que sólo la parte conquistada por Castilla se llamó así, y sólo al ámbito geográfico, mientras que la tierra aún en mano de moros, era llamada Granada. Me gusta recordarlo de vez en cuando.
     EN PINO SE TENÍA/TERNÉ PINO. Estrofas 1402 / 1404. Un asno siente envidia de un perrito que apoya sus patas en las faldas de su dueña. Y piensa aquel en hacer lo mismo. Sostenerse a dos patas para apoyarse en la ama es lo que aquí se dice: tenerse en pino o tener pino. Evidentemente está directamente relacionada con nuestro "hacer el pino", que es ponerse a dos "patas", en este caso actual en las delanteras.
     MAÇO. En la estrofa 1545 se hace referencia a cómo la muerte aparece y con su mazo hiere en la cabeza para llevarse a las personas a su reino de oscuridad, fuego y sufrimiento. Dos consideraciones. En los espectáculos romanos donde moría gente, existía la figura del Caronte, un verdugo que salía con capucha y un gran martillo o mazo con el que remataba a los moribundos con un golpe en la cabeza. Por otro lado, la imagen típica que tenemos todos en nuestro subconsciente es el de la muerte con guadaña (¿de origen nórdico u oriental?). No sé desde cuándo existe dicho instrumento de segar, pero en 1330, aún persistía la imagen de la muerte como un caronte, una imagen cercana a la antigüedad de 1000 años antes. Estas reliquias me ponen los pelos de punta.
     URRACA. Es el nombre de la Trotaconventos. Sólo lo menciono porque recuerdo una lección de mi profesor Manuel Ariza, en la que nos dijo en clase cómo los nombres de la nobleza pasaba al pueblo llano y era cuando dejaba de usarse por la nobleza. Así pasó con Urraca, que pasó de ser nombre de reinas, a ser nombre de plebeya y por último, de animal. Si a María no le ha pasado es por su importancia religiosa y tradicional. Sin embargo, nombres como Maruja sí están en ese proceso. En este caso vemos el nombre de Urraca usado en una anciana que pone en entendimiento a dos personas con intereses amatorios muy claros.