viernes, 24 de abril de 2015

Elric of Melniboné, Michael Moorcock

Tal cual es mi edición
Bueno, voy a hablaros de un libro después de mucho tiempo. Esta vez es esta, para mí, joyita de libro. Me pillé esta misma edición sólo por la portada y mi idea es conseguir la colección entera de la editorial DAW. 

Esta obra es distinta a otras obras famosas de literatura fantástica y que han sido hito en la literatura y han tenido repercusión en la sociedad actual a través del cine. Este libro forma parte a una serie de obritas centradas en un personaje y quienes le rodean, Elric de Melniboné. Su extensión contrasta con la de las novelas tipo que rondan de las 200 a las 350 páginas, al modo de Dragonlance, de El Señor de los Anillos, El Elfo Oscuro. En concreto, este libro tiene 160 páginas, en un tamaño pequeño (algo más grande que un octavo diría yo). Como vemos, una obra de rápida lectura.

En comparación con esas obras, a las que podría sumar la Saga de la Fractura o Narnia, en esta no hay un gran conflicto que ponga en peligro el mundo o una civilización, no es el asunto principal, aunque haya un amago que sirve de arranque de la historia. En esta novela corta el asunto gira en torno a la evolución psicológica de un personaje. Esta evolución no se produce sólo por medio de la experiencia del sujeto, sino que recibe ayuda de seres sobrenaturales que le dan empujoncitos, casi como dei ex machina. Sin embargo, hay una cuestión básica  que podemos tener en cuenta: el protagonista no es igual que los demás, es un ser distinto al resto de su raza, con intereses y esquemas mentales muy distintos a los que se esperan en un emperador de Melniboné.. Esta diferencia es la que causa un conflicto con otro aspirante al trono y de aquí surge la "aventura", que será el camino iniciático del protagonista.

La sociedad de Melniboné, como ella misma se define, está basada en la complacencia, en no alinearse con el bien ni el mal, sino simplemente en hacer lo que en cada momento le parece más adecuado, que puede ser desde controlar el mundo (como parece que ya pasó en el pasado) a simplemente darse a los bailes y las comilonas. Una ley basada en las costumbres y en la imaginación. Sí, imaginación. Los castigos se valoran según el ingenio que lleva a la máxima crueldad improvisada. Curioso cuanto menos. Lo que no se espera nunca, es el perdón, la misericordia y, sin embargo, es por estos caminos tortuosos para un Melniboniense por los que discurre la evolución del protagonista. ¿Por qué no llega nunca la muerte del malo? 

La respuesta nos deja patidifusos. Quizás sea lo mejor del libro, cuyo estilo narrativo nos parece casi infantil. Tanto el protagonista como el antagonista, dice Elric, han sido marionetas de un juego de las divinidades o seres supranaturales. Esos seres son los que desean la muerte, el enfrentamiento entre los mortales y Elric no está dispuesto a darle esa satisfacción. Detrás de esto tenemos una enseñanza, que es la que pretende mostrarnos Moorcock, y es, por lo que intuyo, por lo que criticaba a Tolkien. Dicha enseñanza sería que los humanos debemos ser LIBRES, pero libres en el sentido más infantil y básico, libres en el sentido de que debemos ser dueños de nuestro propio destino y hacer lo que creemos más oportuno sin dejarnos llevar por lo que la costumbre, la moral, la ley indique. Es la gran obra anarquista de fantasía.

Son muchas las cosas que se podrían analizar, pero no saldría bien parado Moorcock ni es cuestión el entrar ahora a analizar al por menor la cuestión aquí indicada de la evolución psicológica de Elric que le lleva a ser casi un mesías melniboniense del anarquismo. No lo haremos por si destruimos la construcción de Moorcock y preferimos quedarnos con la obra en sí, con el disfrute de un mundo nuevo de fantasía en el que la relación entre lo terrenal y lo sobreterrenal nos parece, a través de Elric, de lo más sencillo. Son aún muchas las aventuras que nos esperan de Elric con su espada Stormbringer, recuperada a lo largo de su aventura en esta novela, en un plano del universo (en un universo quizás) distinto del suyo propio, en el que se adentra de modo valiente en lo desconocido, aunque aquí tampoco transmite la sensación de mundo desconocido y de terror a lo desconocido que en Almuric percibimos. Quizás no sea propio de Elric el tener miedo, aunque sí dudas. Seguiremos descubriéndolo en próximas lecturas.

                                  OTROS

Hay una canción de Blue Öyster Cult, Black Blade, escrita entre Eric Bloom y Moorcock desde el punto de vista de Elric sobre su espada Stormbringer




I have this feeling that my luck is none too good
This sword here at my side don't act the way it should
Keeps calling me its master, but I feel like its slave
Hauling me faster and faster to an early, early grave
And it howls, it howls like hell

I'm told it's my duty to fight against the law
That wizardry's my trade and I was born to wade through gore
I just want to be a lover, not a red-eyed screaming ghoul
I wish it'd picked another to be its killing tool

Black blade! Black blade!
Forged a billion years ago
Black blade! Black blade!
Killing so its power can grow

There's death from the beginning to the end of time
And I'm the cosmic champion and I hold a mystic sign
And the whole world's dying and the burdens mine
And the black sword keeps on killing 'til the end of time

Black blade! Black blade!
Bringing chaos to the world we know
Black blade! Black blade!
And its using me to kill my friends
Black blade! Black blade!
Getting stronger so the world will end
Black blade! Black blade!
Forcing my mind to bend and bend

The black blade
Forged a million billion years ago
My cosmic sword goes on for eternity
Carving out destiny
Bringing in the lords of chaos
Bringing up the beasts of Hades
Sucking out the souls of heroes
Laying waste to knights and ladies
My master is my slave
Hahahahahahahahahahahahahahaha!