viernes, 2 de enero de 2015

Mariana Pineda, de Federico García Lorca

Empiezo reconociendo mi ignorancia aceptable en el ámbito de la dramaturgia. En la carrera algo estudié, especialmente tuve asignaturas especializadas en teatro, con profesores tan buenos como Piedad Bolaños, pero en las que nos centrábamos más en cómo era el teatro de los siglo XVII y XVIII que en cómo afecta los elementos constitutivos del espectáculo en la obra en sí (música, luminotecnia, espectadores, proxemia...). Es decir, cuál es el papel de cada uno de estos elementos en la obra y cómo afecta al buen equilibrio de la obra, a su transmisión de información, etc. Lo mismo puedo decir de la distribución de la materia dramática y su estructuración para que la obra sea "buena".

Dicho esto, quería empezar el año con un libro, en realidad con una obra de teatro que aparece en un libro.
así me gustan a mí. Viejunos, con solera, de editoriales históricas.


La edición de este libro es del 25 de junio de 1971, aunque yo tengo una reimpresión (aunque aparece como edición, pero sin duda ha de ser reimpresión) del 12 de enero de 1990. Es el número 1467.

Anoche mismo terminé Mariana Pineda, una de las primeras obras de Lorca. Completamente en verso, en el que predomina, o esa fue la impresión que me dio, el romance, aunque hay verso sin rima también, como en algunas tiradas de alejandrinos de los que me percaté. 

Es una obra de en las que García Lorca no innova aún, una obra en el que sí están presentes los temas eternos de su obra: el amor y la libertad, pero un amor y una libertad que acaban en tragedia, como la vida misma de su autor. Una obra sencilla de leer, pero que tuvo que ser difícil de componer, pues el equilibrio que se nota en ella es compensado, con poco cambio de espacio, y con un par de escenas en cada estampa (lo que sería un acto) en las que la tensión y la profundidad le da el carácter trágico a la obra. También debió ser compleja la redacción por ser una obra completamente en verso en el que hay momentos muy hermosos, de gran belleza lírica. También, su lenguaje poético es remarcable, aunque no sea apabullante, por ejemplo destacan algunas metáforas encantadoras, siendo, quizás, la mejor, para mí al menos:
Parecía el hilo rojo, entre sus dedos,
una herida de cuchillo sobre el aire.
También aparecen algunos símbolos que encontramos en Romancero Gitano, como el LIMONAR o los BARANDALES. Seguro que hay muchos más que se me han pasado por alto.

La historia, como el título deja claro, es la de Mariana Pineda, pero modificada para ajustarla al tiempo breve del teatro y simplificada en personajes. Además, hay algún cambio de nombre, incluso hay un personaje que reuniría un par de personas reales como comprobamos si leemos el resumen de su biografía en la wikipedia (que será un lugar indeseable, pero que a veces soluciona un aprieto). El resultado, es una obra clara, triste y apasionada. Ya llegarán momentos de mayores glorias para el teatro lorquiano.