sábado, 10 de enero de 2015

De best sellers y best sellers

Quiero, en esta entrada, contestar a la entrada TODOS QUEREMOS ESCRIBIR UN BEST SELLER, del novelista histórico Teo Palacios, en el que critica la opinión contraria a los "best sellers". Aquí yo quiero aclarar algo y romper una lanza en favor de aquellos que desprecian los best sellers... pero entendido de un modo muy concreto. A continuación os lo aclaro.

Yo creo que hay dos "conceptos" relacionados, pero distintos, bajo la etiqueta "Best seller". Una es el libro que sale y gusta tanto que se vende (por el motivo que sea: premios, publicidad, boca a boca). El otro es el del libro que sale para vender mucho y si encima gusta, mejor. La calidad en el primero es lo que se busca, puesto que no se busca el éxito. En el segundo, al buscarse sólo el éxito comercial, lo que prima es el trabajo de los departamentos de prensa y márketin de las editoriales, con un mínimo de interés en la calidad, aunque a veces pueda tener bastante. No olvidemos que best seller significa "más vendido"; es, por tanto, un término puramente comercial.

Ejemplos del primero tipo son los que menciona Teo Palacio en su artículo, por ejemplo, Cien años de soledad es un libro que se escribió muy concienzudamente, tuvo éxito en su época y aún se sigue vendiendo. Ejemplos del segundo tipo de best seller:  Ángeles y Demonios.
fuente: pincha aquí como vemos, Coelho vende más que Márquez.
Se puede ser malo y ser un best-seller.

Una buena historia no le da calidad a la obra necesariamente. La calidad reside también en la técnica narrativa. Si es lineal, con una primera o tercera persona típica, sólo queda que a la obra le des una historia interesante. Es el bestseller de la segunda acepción. Del primer tipo, la calidad reside más en la innovación formal, o en su dificultad, en crear una obra elitista, que no todos comprendan aunque pueda gustar. En este caso, si se convierte en bestseller, es una casualidad.

Existe, por último, el bestseller que se convierte en tal tras ganar un premio literario serio, porque su calidad reside en la innovación y en la dificultad, y que dicho premio funciona de escaparate (La ciudad y los perros). O el libro que siendo complejo técnicamente recibe apoyo de la editorial y se vende bien porque hay trabajo comercial detrás. En estos casos, estamos hablando del Boom hispanoamericano. No conozco otro caso igual de venderse tan bien literatura compleja (con ayuda de las editoriales).

En definitiva, creo que hay una (con)fusión de conceptos best seller que espero haber aclarado en este artículo. Ahora se entiende cuando alguien dice que no quiere hacer un best seller (como Ángeles y Demonios), sino buena literatura (como Cien años de soledad, que curiosamente es un best seller en el otro sentido expuesto aquí).