martes, 4 de noviembre de 2014

Luces olvidadas

no quiero ser un copión del padre Fortea, pero me mola lo de poner imágenes que (me) digan algo, aunque no tenga nada que ver con el texto. 


El que me deje las luces encendidas de los habitáculos de mi casa cuando de ellos me voy no es más que la prueba clara e irrefutable sobre mi tendencia a la luz, de que mi estado natural es la luz. Si estoy en un sitio con luz y me marcho y no la apago es porque sé que así han de ser la cosas. Lo extraño, lo raro, es la oscuridad. Es lo misterioso y, por tanto, es lo que me atrae, lo que me gusta, lo que saboreo.

Y es que hay cosas que no se pueden decir si no es en verso, así, porque hay cosas que no sé decir si no es en poesía, escribo poesía, aunque en este blog no la publique. Tampoco creo que haya mucha gente que quiera que la publique. Las cosas, en definitiva, hay que decirlas en el modo que más natural se nos presente. En verso y con luz.